Tremendo fin de año el que se vio en la carrera de Moto2. Lo único que había en liza era el subcampeonato entre Julián Simón y Andrea Iannone, pero fue un Karel Abraham ávido de quitarse la vitola de piloto aupado a MotoGP por dinero el que se llevó la gloria. Mala gestión de Toni Elías, mientras que Simón despide el año sin victorias, pero con la enseñanza de que tiene lo necesario para ser el que el año que viene levante el título en la categoría media.
Karel Abraham, nadie dijo que fuera malo. Con pilotos como Abraham pasa lo de siempre, que las cosas se exageran. Pensar que un piloto que disputa un Mundial es un manta es algo de toda falsedad, otra cosa es que haya tenido oportunidades que otros no han podido disfrutar y así haya podido evolucionar como piloto. La victoria en Valencia luchando codo a codo con los mejores da algo de brillo al paso del checo a MotoGP. El problema es que si no hubiera hecho una carrera así también estaría. Esa es la losa que se va a tener que seguir quitando a base de resultados.
Julián Simón, el triunfo de la regularidad. Moto2 es una categoría muy igualada y por tanto ser un piloto estable te garantiza estar arriba a final de año. Es en lo que se ha basado Julián Simón para conseguir un subcampeonato que no es que sea lo soñado, pero si es una buena piedra de toque y da continuidad a su trabajo en 125cc. Hace dos años no valía para 250cc y ahora es firme candidato en Moto2.
Toni Elías, fogoso hasta el extremo. Toni Elías ha avanzado kilates en su pilotaje en 2010. Siete victorias le contemplan, pero no es menos cierto que ayer no supo leer en los momentos donde se le presupone más calidad. Se quiso meter por donde no había espacio y rememoró fantasmas del pasado. En cualquier caso brillante temporada del español, que sube con todos los merecimientos a la categoría reina.
Andrea Iannone, Italia sigue teniendo cantera. El piloto del Speed Up volvió a ser un hueso duro de roer en Valencia y le puso las cosas difíciles a Simón en la disputa por el subcampeonato. Solo debe mejorar la consistencia para ser un tipo candidato a todo. Con solo ser rápido no se ganan mundiales y esa es la enseñanza que debe sacar el transalpino. En una época de dominio español es bueno saber que no nos van a faltar competidores de calidad.


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