Quizás quede demagógico, pero si los políticos no saben muy bien como ayudar a sacarnos de la crisis actual si que se las ingenian muy bien para recaudar pasta a costa del contribuyente. El último atropello de la DGT ha sido anunciar que cobrará por las llamadas al servicio de información sobre el estado de las carreteras.
El actual 900 123 505 gratuito pasará a ser el 011, que tendrá un coste similar al de una llamada nacional. Este cambio espera entrar en vigor en marzo del año que viene, aunque se han dado un plazo de un año para implantarlo. El objetivo según el propio Pere Navarro es el de cubrir los costes de telecomunicaciones que el servicio conlleva, valorado en un millón de euros al año.
La información y la asistencia seguirán siendo gratuitas, sobre el papel claro, ya que van a cuenta de los impuestos que todos pagamos. Una muesca más de Tráfico, y esta vez en algo tan serio como la información para nuestra seguridad.
Vía Motociclismo

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