Rizoma es un conocido fabricante de accesorios y preparador de motos de primera fila como la Ducati Streetfighter, y esta segunda faceta es la que han explotado en esta escultura futurista llamada Ánima.
Las compañías siempre están pensando en el futuro y este es un concepto que se podría ver en cualquier película de ciencia-ficción. La apuesta es por trazos limpios que mejoren la aerodinámica y las prestaciones, aunque hay dudas de como se podrían configurar el chasis y el motor en esta forma de la moto.
Como experimento no está mal pero tampoco parece muy cómoda.

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