Aquellos que pasaron rápido a hacerse con una Dreamcast o una PS2 y dejaron de lado su Nintendo 64 no tendrían la oportunidad de jugar a Excitebike 64, uno de los últimos títulos de los 64 bit de Nintendo en tierras europeas.
Heredero de todo un clásico como el Excitebike de NES, la jugabilidad era la gran baza de este juego de motocross. El control era más exigente de lo habitual en este tipo de programas, muestra de que en la casa de Mario también saben hacer buenos simuladores. Seguía existiendo el medidor de temperatura para que no se gripase la moto, un elemento que añadía suspense y estrategia a las carreras.
Los modos de juegos eran muy variados, desde los más clásicos temporada (unos 20 circuitos o contrarreloj a más sui generis como un partido de fútbol con las motos o rutas por el desierto. Además contaba con un coqueto editor de pistas para hacer de aprendiz de Hermann Tilke.
Si sois mañosos y os hacéis con un emulador disfrutaréis como enanos con él. Sin gráficos fotorrealistas y con una generación de la pista y niebla tres palmos más allá de la moto, pero divertido como el solo.

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