Entra el año 2000 y paulatinamente las recreativas van perdiendo su batalla contra las cada vez más potentes máquinas domésticas. Por eso ya no sorprende que arcades como Wild Riders quedaran medio en el olvido a pesar de su evidente calidad.
La oferta de juego era realmente atractiva. Con una estética cómic basado en el por entonces de moda cell shading el juego te trasladaba a una ciudad futurista al estilo nipón, en la que había que huir de la policia realizando todo tipo de acrobacias para sumar puntos a lo largo del recorrido.
Era muy del estilo Crazy Taxi, con muchos desniveles, callejones y rampas con las que hacer el burro un rato de forma virtual. La estética se cómic se aprovechaba muy bien con muchas ilustraciones en tiempo real para describir lo que acontecía en pantalla.
Corría bajo una placa Naomi 2, por lo que hoy en día se puede encontrar en algunos emuladores, aunque es una rareza difícil de conseguir. Hubiera sido un bombazo de no haber cancelado Dreamcast su desarrollo. Una lastima.

Aún no hay comentarios.