Como os prometí, sigo con mi pequeña aventura del Kawasaki Festival + Safe School 2010, donde pude disfrutar de una jornada aprendiendo en el circuito Parcmotor de Castellolí técnicas de conducción, junto a otros amantes de la marca nipona.
El curso de conducción en el que estuvimos los de mi grupo se compuso de:
- Técnica en rotondas y cambios de sentido.
- Frenada y esquiva de emergencia.
- Slalom.
- Frenada en suelo deslizante -con y sin ABS-.
- Trazada en curvas.
- Clase teórica.
- Tandas en circuito detrás del monitor.
Técnica en rotondas y cambios de sentido
La posición del cuerpo es fundamental en este tipo de situaciones. Ya, ya, me diréis que en todas las situaciones, pero a poca velocidad la importancia de este factor cobra más protagonismo. Aquí los que llevaban motos deportivas tenían un punto a favor, dada la postura de conducción a la que están obligados a ir: sobre el depósito, cargando el peso del cuerpo hacia delante y bajando el centro de gravedad de la moto. Los que llevábamos naked tuvimos que hacer un esfuerzo extra para inclinar el cuerpo hacia delante y poder girar con más naturalidad y seguridad.
La segunda parte se compuso de giros de 180º o cambios de sentido. El monitor nos enseñó la técnica de contramanillar para hacer los giros más cerrados sin salirnos de una hipotética carretera. Aunque al principio costaba lo suyo, sobretodo por la poca velocidad que llevábamos, al final pudimos hacer un par de vueltas todos juntos en la zona de conos habilitados para el ejercicio.
Circuito de la Escuela: frenada en seco, esquiva, slalom, técnica en chicanes, trazada de curvas y educación de la mirada
Después de dar giros como locos nos fuimos al circuito que la Escuela Fast Parcmotor tiene habilitado para los cursos de conducción, donde teníamos por este orden: obstáculo para frenada y esquiva, slalom y esquiva en curva. Fuimos haciendo por orden el circuito, después de una pequeña explicación teórica. Todos detrás del monitor y luego en tandas libres. El monitor iba corrigiendo a cada uno según pasábamos por meta. A mí me corrigió la posición de los pies que los llevaba demasiado fuera y también me aleccionó sobre la mirada: “La moto va donde miremos“. Y qué razón tenía.
Yo tenía la mala costumbre de mirar demasiado cerca de donde estaba. El problema es que cuando vas un poco más deprisa de lo habitual, cometes un pequeño fallo (entras tarde en la curva o demasiado temprano) y se te acumula el trabajo de corregir la trazada, levantar la moto, ver si viene otra curva, en caso de que venga, prepararte para negociarla… ¡Puffff! Normal que me agobiase en esos casos. Ahora, estoy cambiando esto y aprendiendo día a día a mirar lo más lejos posible y en los puntos a los que me quiero dirigir. La verdad es que para mí fue la mayor de las lecciones que me pudieron dar.
Frenada en mojado con y sin ABS
Para los que no tengan ABS -yo me incluyo, por ahora-, ¡que Dios nos pille confesados! No hay color en una moto con ABS y otra sin él. A menos que tengas un pulso con el freno delantero soberbio y sepas imitar lo que hace el ABS en caso de frenada de emergencia en mojado y con suelo deslizante. El monitor se apostó con nosotros a que no éramos capaces de tocar con los ruedines laterales con la moto equipada con ABS y, si hubiéramos apostado, hubiéramos perdido. Todavía no sé cómo el ABS es opcional en las nuevas motos, pero es así.
La moto sin ABS era una Kawasaki ER-6N con sendas barras laterales y ruedines a los lados para no caerte frenando fuerte con el freno delantero. En esta situación todos nos hubiéramos ido al suelo, porque la rueda delantera se nos cerró a todos y apoyamos los ruedines en varias ocasiones. Sin ellos, hubiéramos dado con nuestros huesos en el asfalto, seguro.
Clase teórica
La clase de teoría no duró mucho dada la apretada agenda del Kawasaki Safe School y porque las tandas en circuito eran inexcusables. Así que, aprendimos colocación del cuerpo, postura de conducción, trazada en curvas y nos dirigimos al circuito Parcmotor para darnos unas vueltas detrás del monitor y aplicar todo lo que habíamos aprendido.
Vuelta al trazado del circuito
Aquí las cosas me fueron muy diferente a como me fueron por la mañana. No tuve ningún susto, seguí al grupo y sólo había dos curvas en las que me quedaba retrasado del resto, pero que recuperaba en la recta siguiente. Me sirvió muchísimo la correción de la postura y la educación de la mirada, con los puntos de referencia marcados en el circuito con conos. Es increíble ver cómo levantando un poco la mirada se puede ir más seguro y la moto va donde nosotros queremos/miramos.
Me quedo con una frase del monitor de teoría, que dijo: “en caso de darnos un susto, mirad lo antes posible al asfalto“, que la moto irá sola a donde miremos. No tuve ningún susto como me pasó por la mañana, pero es un gran consejo a tener en cuenta para nuestra vida diaria en las concurridas carreteras españolas.
Entrega de diplomas y vuelta a Zaragoza
Volvimos del circuito, me despedí de la Kawasaki Z750 que me había llevado a lomos durante todo el día y tuve que pedirle a Eva Blánquez que me diera el diploma, porque me tenía que ir de vuelta a Zaragoza y eran ya las 19.30h de la tarde. Me despedí de la gente de la Escuela de Conducción Fast Parcmotor, de mis compañeros en el curso, de Eva y me fui a coger mi moto. Nunca había tenido la sensación de querer cambiar mi moto lo antes posible, pues en ese preciso momento la tuve. Después de haberme pasado el día con una suavísima tetracilíndrica Kawa Z750, coger mi tosca bicilíndrica ER-5 me costó lo mío.
Pero bueno, no pude pensarlo mucho, porque tenía en mente hacer el camino de vuelta lo antes posible. Me llevé una pantalla ahumada en mi casco y se me olvidó coger la normal para rodar por la noche. Así que, si no me daba prisa me iba a encontrar en una carretera desconocida, con nada de iluminación y con una pantalla ahumada. Eso tenía dos problemas:
- Si tenía que abrirme la pantalla para ver, iba a llegar cenao a Zaragoza por todos los mosquitos que me iba a comer.
- A 120 km/h te lloran los ojos muchísimo y no ves nada si llevas la visera levantada. Y si reduces la velocidad tienes el peligro de tener un alcance con un coche.
Pude coronar Zaragoza sobre las 21.50h, aunque sin gasolina y con un kilo de mosquitos mataos contra mi mono y casco. Vaya cara se le quedó a la mujer que me atendió en la gasolinera cuando me vio aparecer por allí, casi llama a los de Greenpeace por asesinato en masa de mosquitos.
Llegué al hotel, no sin antes dar una vuelta turística por la ciudad -gracias a que me había perdido- y tras darme un buen baño con espuma incluída, cené y me acosté. Todavía me quedaba un viaje de vuelta a Madrid al día siguiente, donde pude poner en práctica mis nuevas técnicas de conducción y donde pude seguir adiestrando mi mirada para ir más seguro en carretera.






Vaya, la ZX10R biplaza del CEV de la primera foto me suena bastante
Menuda vueltecita me dieron en Montmeló el pasado dia 18