Tampoco es que sea una modalidad que haya evolucionado mucho (al menos estéticamente) ésta de las carreras sobre hielo. Pero es un gustazo poder ver esos cacharros tumbadísimos gracias a los neumáticos de clavos.
Atentos al minuto 1:20 aproximadamente, sale una imagen preciosa de cómo el dorsal 95 libra una caída que parecía segura.