Al igual que por ahí se decía que el Mundial de MotoGP era de Rossi, en 250cc se desterró a Simoncelli debido a su racha de caídas. Pero el agresivo italiano tiene un pilotaje de gran nivel y así lo demostró en Indianápolis, proclamándose el único vencedor en 250cc, ya que el año pasado se anuló la carrera y el año que viene desaparecerá la categoría dando paso a la de Moto2.
Marco Simoncelli salió a por todas, sólo le valía la victoria y así lo hizo. Se había caído tres veces en los entrenamientos pero no se vino abajo. En los primeros compases de carrera buscó la cabeza y rápidamente se puso a liderar.
Aoyama iba segundo y Álvaro Bautista era protagonista de una buena remontada tras una mala salida. Lo de Bautista es espectacular pero poco efectivo, al final se la tiene que jugar y esa mala costumbre de quedarse rezagado en las salidas puede llegar a costarle el campeonato.
El podio se compuso de Simoncelli, Aoyama y Bautista, los tres candidatos al título, ya que el italiano ahora está a sólo 9 puntos de Bautista y a 27 de Aoyama.
Héctor Barberá volvió a fracasar,era el gran favorito por el dominio de la situación que demostró durante todos los entrenamientos, pero el domingo se tuvo que conformar con una sexta plaza.


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