Indianápolis es un circuito muy descompensado en el número de curvas hacia un lado y otro, tiene diez giros a izquierdas y sólo seis a derechas. Esto ha obligado a Bridgestone a llevar neumáticos asimétricos ya que, en caso contrario, uno de los lados de la goma se desgastaría en exceso y el otro podría enfriarse y tirar a los pilotos por los aires.
Además el asfalto de este circuito es muy abrasivo y tiene fuertes frenadas de primera y segunda que requieren una buena estabilidad. Más problemas para lograr el neumático perfecto.
