Pues parece que hoy va la cosa de bicis… Me vais a perdonar, pero es que acabo de llegar de vacaciones y todavía no distingo bien entre una bicicleta y una motocicleta
Pues con la Hornet recién estrenada y ganas de hacer muchos kilómetros me propusieron currar con la moto en carreras de bicis, me sonó muy aburrido pero en menos de un minuto ya había dicho que sí.
El trabajo consistía en llegar antes que los ciclistas a ciertos cruces que habían asignado a cada moto, pararte, sacar una banderita y vigilar que nadie invadiese la carretera además de señalizar algún peligro a los ciclistas. Pero lo bueno del tema era que para llegar a los cruces a tiempo había que retorcerle la oreja a la moto a base de bien (a veces no era necesario, pero…) Lo peor era adelantar a las bicis sin estorbar, sobre todo en las subidas, que van parados y desplazándose lateralmente en todo momento. Pero luego, toda la carretera para ti, cortada al tráfico y con la Guardia Civil diciéndote que corras.
El Cuñao se unió a la fiesta tras mi primera carrera y también disfrutó de una subida a La Cruz Verde y luego a Peguerinos de las que hacen época. Nos hemos mojado, hemos sudado, nos hemos picado con otras motos compañeras de curro, hemos parado a desayunar como campeones… Pero lo que más recuerdo son las anécdotas con La Guardia Civil.
La primera fue bajando el puerto de Navacerrada en dirección a Villalba. Iba detrás de mi colega Fidel con su Honda VFR 750 disfrutando de unas curvas alegres, cuando me lo encuentro en el retrovisor. Le dejo pasar y me hace un gesto para que le siga. Empezamos a darle y dejamos a Fidel, yo no podía entender cómo ese mueble de BMW podía ir tan deprisa y tumbar como lo hacía. El tío rozaba con todo y levantaba más chispas que una bengala. Intenté dos adelantamientos pero no llegaba a acercarme lo suficiente. Al final desistí porque no lo veía muy claro y me ponía muy nervioso ir al límite intentando meterle la rueda a una moto blanca y verde con sirenas, sí de esas que normalmente te paran para emplumarte.
La segunda fue cuando me tocó parar en una rotonda en Cerceda y este Guardia Civil paró conmigo para echarnos juntos un cigarro y contarnos la película. Le dije que me sorprendía cómo iba con esa moto y que me acoj…aba cuando iba a su rueda y empezaba a rozar con las maletas y a darme chispas en la cara. Me enseñó las maletas y estabas comidas hasta hacer agujeros, pero eran de fibra, eso no levanta chispas. Me dijo: ‘Lo chungo de esta moto es esto’, y el tío se pone a dar vueltas a la rotonda en segunda tumbando para tocar con la defensa que protege el cilindro izquierdo del Boxer y sacar chispas. Me dice: ‘¿Ves? la rueda delantera llega a despegar del suelo‘ y me quedé a cuadros viendo cómo el tío forzaba a tirones la tumbada para despegar momentáneamente la rueda delantera del suelo. Después de eso pasé de picarme más con él, estaba claro que tenía un control impresionante.
Y la tercera fue porque un día me llevé de paquete a un colega ciclista y que le gusta que de vez en cuando le dé una vuelta en moto. Una CBR 600 del 96 de organización iba con paquete, la novia del que conducía. Resulta que la chica estaba muy guapa, que la posturita le favorecía y que encima dejaba entrever el tanga por encima del pantalón. El novio debió de darse cuenta cuando llevábamos a su rueda más de media carrera, así que se puso a correr… y nosotros a no perder la ‘rueda tanguera’.
Estábamos en Guadalajara, por unas carreteras estrechas, sin apenas arcén y mal asfalto. Pero justo enganchamos un portezuelo recién asfaltado y nos vinimos arriba. Pim-pam, pim-pam, hasta que coronamos. Ahí la vena de pilotillo la tanía a punto de explotar, así que pasé del tanga y de las plegarias de mi colega para que siguiésemos a rueda y adelanté. Encaramos al bajada y el asfalto empeoraba. En una de izquierdas había un pequeño badén y pegamos un rozón con la pata de cabra de los buenos (ahora la pata es más ligera, no hay mal que por bien no venga). El de la CBR que nos seguía una curva por detrás, se acaba el puerto y pillamos una mega-recta. Gas a fondo, cabeza para abajo y a buscar los 230 km/h de marcador. Era una recta con asfalto un poco bacheado, sucia y con sólo rayas discontinuas en el centro, sin arcenes, sólo unas pequeñas escapatorias de tierra.
Cuando superamos los 200, veo una pareja de motoristas de la Guardia Civil a 20 por hora charlando de moto a moto y ocupando toda la carretera. Presioné el botón del claxon mantenido pero no corté gas, nos vieron y se tiraron cara uno para un lado a lo bestia para dejarnos pasar, se salieron hasta pisar la tierra. Cuando me tocó parar y vi que uno de los agentes venía hacia mí, me cagué. Yo ya estaba pensando qué aventura le iba a contar para disculparme cuando el tío se levantó el mentón del abatible y me pidió perdón por no habernos visto antes y habernos molestado…
Está claro que no todo es así, que hay horas de aburrimiento, cansancio y mucho calor, pero ese curro tiene sus momentos.



Pues para este finde pasado me ofrecieron ir a cubrir una de esas carreras de bicis con la moto, pero con las historias que me habías contado, me dije… ¡Anda ya! jajajajajaja.
No, al final no pude ir porque tenía planes para el Domingo, pero vamos, seguramente el chico de Motomedia que trabaja conmigo me lo dice de nuevo.
¡Vaya historietas tienes tito Xou! Cuando tengas nietos, van a flipar contigo.