Ayer acudimos al curso de conducción segura Kawasaki Safe School. Es de alabar esta iniciativa de la marca japonesa, ya que, por sólo 50 euros -que es el precio del seguro obligatorio, el curso es gratis- cualquier propietario de una Kawasaki puede pasar un agradable día y aprender practicando con su moto.

Cursillistas en el momento de la acreditación
El día amaneció muy, muy gris y llovía a cántaros. La cita era a las ocho de la mañana en el circuito del Jarama y los ‘kawakeros’ llegaron bastante mojados. Este mal tiempo hizo que algunos no fuesen al curso, pero había mucha más gente de la que esperaba, calculo que seríamos unos 80 participantes. Digo ‘seríamos’ porque yo fui uno más, la gente de Kawa nos invitó al curso y me dejaron una Versys para no desentonar entre tantas motos verdes.
El curso se compone de clases teóricas, prácticas en tres zonas del paddock y también se rueda en el circuito.
La teoría es básica y se centra en la prevención y precaución a la hora de conducir en moto. Las dos primeras clases las otorgó Pepe Burgaleta, director de la revista La Moto. Pepe ya demuestra en sus artículos su pasión por la moto y una actitud campechana, pero en el curso tuvimos la ocasión de disfrutar de sus conocimientos y ‘aventuritas’ contadas con un lenguaje muy coloquial haciendo estos ratos muy amenos. La idea principal que nos transmitió fue que el 80% de la seguridad al circular en moto es cuestión de la actitud del piloto.

Kawasaki Z-750 haciendo slalom
Las pistas de pruebas estaban formadas por tres zonas por las que los alumnos íbamos rotando. La primera de ellas estaba formada por un slalom entre conos a baja velocidad para mejorar el equilibrio y el control sobre el embrague. La segunda era una esquiva con poco espacio para mejorar la reacción en caso de que nos salga un vehículo por un lado en un cruce. Y por último la frenada en pista deslizante. La escuela preparó una ER-6 equipada con ABS y los típicos ruedines para evitar caídas. La prueba consistía en lanzar la moto, entrar en la zona deslizante y frenar fuerte con el freno delantero. Se hacía dos veces, una con el ABS conectado y otra con él desconectado. La verdad es que el ABS se nota una barbaridad, tanto como para salvarte de una caída.

ER-6 con ruedines para evitar caídas
Tras la comida empezaron las tandas en circuito, lo que todo el mundo esperaba con ganas. Nos distribuyeron en pequeños grupos y salimos a rodar tras un monitor, dando relevos en la recta y manteniendo al trayectoria que marcaba el monitor. La pista se había secado y, aunque el ritmo era relajado, pudimos disfrutar de unas cuantas vueltas. Tras la incursión en circuito el monitor daba unos consejos a cada uno.

Prueba de frenada en pista deslizante
Ya al final de la jornada, la lluvia hizo aparición de nuevo y hubo que anular la segunda tanda porque la pista estaba en un estado peligroso. Si es una escuela de seguridad tampoco nos la vamos a jugar por muchas ganas que hubiese de seguir rodando ¿no?
A ver si el resto de marcas toman nota y se animan con este tipo de eventos. Y no estaría mal que, además de cursos de seguridad, se organizasen escuelas de conducción para mejorar la técnica de cada uno. Por pedir…

Anda que os lo pasais mal!!!!
Que envidia…